No sé. Día
tras día, una, dos, tres, cuatro, veinticuatro.
martes, 20 de diciembre de 2011
Algo feo.
Toc toc.
- ¿Sí? ¿Quién es?
- ¡Hola! Ya sé que vengo así, sin avisar, pero
quería darte una sorpresa.
- Perdona pero… es que no sé quién eres…
- ¿No te acuerdas de mí?
- Ahora mismo no caigo…
- Soy ilusión, ¿de verdad no te acuerdas? No me
puedo creer que te hayas olvidado de mí así, con lo especial que era para ti…
- Lo siento, pero es que últimamente tengo la memoria
un poco selectiva. No sé qué me ha
pasado, pero he cambiado. No sé si es por la edad, por el paso del tiempo o
porque me ha visitado demasiadas veces tu “amiga” decepción.
- Entonces, ¿me vas a dejar aquí en el rellano? ¿No
me invitas a pasar?
- No es por ti, sino por todo lo que conlleva
tenerte, es mucha responsabilidad, entiéndeme…
- He hecho un recorrido muy largo para llegar hasta
aquí y ahora me das con la puerta en las narices. Yo quiero volver contigo,
hacer como antes, vivir a tu lado. Cuando estaba contigo podía ver cómo se te
iluminaban los ojos cada vez que me veías, tu boca se ensanchaba cada vez más
hasta que aparecían detrás de unos bonitos labios una gran sonrisa.
- Me daré la vuelta, dejaré la puerta entreabierta, y me iré alejando despacio, pasa si quieres,
eso sí, poco a poco. Solo tienes que atraparme y volveré como una tonta a mi
punto de partida.
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