¿Paso? ¿De verdad paso de todo? Como me gustaría... Las cosas no se pueden forzar, si algo no puede ser pues no puede ser. Un día y otro y otro, y falsas ilusiones, falsas esperanzas, falsas promesas, y nueva decepciones. Un esfuerzo, sí. Porque quiero hacerlo, porque me gustaría que todo fuera como antes. Me cuesta, pero lo hago. Lo hago para poder ser feliz, pero si aún así no voy a ser capaz de alcanzar nunca la felcidad, ¿para qué estoy perdiendo el tiempo? Si en el fondo yo sé que nada va a cambiar. Ni una más, dije. Ni una lágrima más, prometí. Ingenua. No es cosa de un día o de dos. Es cosa de meses. Meses esperando. Meses viendo que no pasa absolutamente nada. Meses comprobando que esas promesas no eran más que eso, palabras. Palabras adecuadas elegidas para decir en el momento adecuado. Palabras que no valen nada. Palabras que sólo sirven para calmar la situación en uno de esos momentos de desesperación. Palabras que se olvidan. Palabras que nunca se convertirán en algo más que eso. Quiero ver cosas donde no las hay y así no se puede. Yo creo que ya aguantadado bastante, he aguantado lo inaguantable. Voy a dar la última oportunidad, pero esta vez será para mí. Sí egoísta. Ya está bien, voy a ser yo, después yo y por último yo. Porque si no miro yo por mí, ¿quién lo va a hacer?
sábado, 10 de abril de 2010
Estúpida
¿Paso? ¿De verdad paso de todo? Como me gustaría... Las cosas no se pueden forzar, si algo no puede ser pues no puede ser. Un día y otro y otro, y falsas ilusiones, falsas esperanzas, falsas promesas, y nueva decepciones. Un esfuerzo, sí. Porque quiero hacerlo, porque me gustaría que todo fuera como antes. Me cuesta, pero lo hago. Lo hago para poder ser feliz, pero si aún así no voy a ser capaz de alcanzar nunca la felcidad, ¿para qué estoy perdiendo el tiempo? Si en el fondo yo sé que nada va a cambiar. Ni una más, dije. Ni una lágrima más, prometí. Ingenua. No es cosa de un día o de dos. Es cosa de meses. Meses esperando. Meses viendo que no pasa absolutamente nada. Meses comprobando que esas promesas no eran más que eso, palabras. Palabras adecuadas elegidas para decir en el momento adecuado. Palabras que no valen nada. Palabras que sólo sirven para calmar la situación en uno de esos momentos de desesperación. Palabras que se olvidan. Palabras que nunca se convertirán en algo más que eso. Quiero ver cosas donde no las hay y así no se puede. Yo creo que ya aguantadado bastante, he aguantado lo inaguantable. Voy a dar la última oportunidad, pero esta vez será para mí. Sí egoísta. Ya está bien, voy a ser yo, después yo y por último yo. Porque si no miro yo por mí, ¿quién lo va a hacer?
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