Sí. Pude. Pude con todo. Me ha costado, y mucho. Pero lo he conseguido. Ahora un nuevo reto, dentro de poco podré decir que también he podido superarlo. Una semana después recuerdo ese día 28 de mayo. Y ya pasó todo. Tantas ganas de que llegara y ya pasó. Decir adiós a esas paredes amarillas que tanto tiempo nos han tenido encerrados. Esas paredes que tanto hemos odiado, que tantas veces hemos deseado no volver a verlas más. Las mismas paredes que tantas veces nos han visto reir, hablar, enfadarnos... Una segunda casa, una segunda familia... 6 años no se van a olvidar de un dia para otro. Muchos, muchísimos recuerdos. Imborrables. Tan imborrable como la noche del 28. Esa noche en la que todos nos olvidamos de todo y lo único importante fue aprovecharla al máximo. Después de tantos y tantos días encerrada por fin llegó el fin del esfuerzo y el comienzo de la relajación. Verano. Esa época del año destinada a pasarte las horas muertas sin hacer nada, destinada a la despreocupación... Pero también época de echar de menos. Echar de menos a esas pequeñas personitas que mientras estabas en el instituto se encargaban de sacarte una sonrisa día a día. Esas pequeñas personitas en verano se desperdigan... Pero bueno, ya habrá momentos para echar de menos. Por ahora seguimos todos aquí, y todavía quedan muchas cosas.
domingo, 6 de junio de 2010
Y pude
Sí. Pude. Pude con todo. Me ha costado, y mucho. Pero lo he conseguido. Ahora un nuevo reto, dentro de poco podré decir que también he podido superarlo. Una semana después recuerdo ese día 28 de mayo. Y ya pasó todo. Tantas ganas de que llegara y ya pasó. Decir adiós a esas paredes amarillas que tanto tiempo nos han tenido encerrados. Esas paredes que tanto hemos odiado, que tantas veces hemos deseado no volver a verlas más. Las mismas paredes que tantas veces nos han visto reir, hablar, enfadarnos... Una segunda casa, una segunda familia... 6 años no se van a olvidar de un dia para otro. Muchos, muchísimos recuerdos. Imborrables. Tan imborrable como la noche del 28. Esa noche en la que todos nos olvidamos de todo y lo único importante fue aprovecharla al máximo. Después de tantos y tantos días encerrada por fin llegó el fin del esfuerzo y el comienzo de la relajación. Verano. Esa época del año destinada a pasarte las horas muertas sin hacer nada, destinada a la despreocupación... Pero también época de echar de menos. Echar de menos a esas pequeñas personitas que mientras estabas en el instituto se encargaban de sacarte una sonrisa día a día. Esas pequeñas personitas en verano se desperdigan... Pero bueno, ya habrá momentos para echar de menos. Por ahora seguimos todos aquí, y todavía quedan muchas cosas.
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