Es tener esa sensación de notar como se va apagando poco a poco esa llama que yo creía que era imposible que desapareciera. Es notar, casi sin darme cuenta, como ese motor que me da fuerza, de vez en cuando se pare, y me pare yo con él. No sé exactamente qué. Solo sé que todo ha cambiado mucho. Tensar demasiado un hilo que acabará partiéndose en dos. En dos trozos diferentes y nunca más se volverán a unir. Es difícil pero nunca se sabe. ¿Y si aparece una bifurcación que hace pensarte las cosas? O mejor dicho: te hace no pensar más. ¿Qué haces? ¿Te guías por impulsos o por lo que la cabeza te diga? Yo siempre pienso que lo que te diga la cabeza es lo más correcto. Pero también tendré que hacer locuras. ¿En qué consiste la vida? En ser feliz, supongo. Creo que es lo que busca la mayoría. ¿Y por qué no ser felices cuando se puede? Bastantes momentos malos pasamos como para no aprovechar las oprtunidades que se nos presentan. He aprendido que no tengo que tener miedo de mostrarme tal y como soy. Muchas veces no lo he hecho, tal vez por miedo... No lo sé. Pero he comprobado que como más se me aprecia es siendo yo misma.
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