
20 de septiembre. Octubre viene empujando con fuerza. A tan solo una semana de comenzar, comenzar de nuevo, comenzar desde cero, o quizá desde menos uno... Ha sido un verano algo corto, pero intenso. He tenido tiempo de todo, aunque me hubiera gustado haberlo disfrutado algo más. Sin duda alguna volvería a repetir ese viaje pionero a la playa con mis dos loquísimas. Fue un fin de semana lleno de imprevistos, empezando por el lío de autobuses, maletas que no se abrían y calentadores que no funcionaban. Hicimos un intento de volver algo morenas a casa y en cierto modo algo de color conseguimos. En agosto volví a pisar la costa portuguesa. Es un viaje que me encanta repetir año tras año porque siempre descubro algo nuevo allí. Después de dos años volví a ver a mis preciosas sobrinas y a mi hermana... Y un 30 de julio la familia aumentó un poco más, un niño precioso nos trajo la alegría. Una búsqueda incesante para encontrar un piso decente me quitó el sueño más de una noche, pero al final lo conseguimos. He descubierto cómo es estudiar en verano, lo divertido que es madrugar cuando no tienes que ir a clase... Pero bueno me han encantado estas últimas semanas de biblioteca con una de las mejores personas que tengo. A nuestra manera hemos sabido estudiar y a la vez reirnos de todo, como cuando estábamos en el instituto. Resumiendo, ha sido un verano completo, muy diferente al de años anteriores y una muestra de los veranos futuros.
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