jueves, 5 de enero de 2012

Cuatro

Largo camino. Con dudas o sin ellas sigo caminando. Qué hacer para no rendirse, esa es la cuestión principal. Hemos crecido, hemos madurado, hemos cambiado, pero seguimos necesitándonos como el primer día. Hemos hecho cosas mal, y otras muchas bien. A veces hemos reído, otras llorado, y también al mismo tiempo. Nos hemos enfadado y lo mejor siempre han sido las reconciliaciones. Nos hemos querido, nos hemos odiado y nos hemos vuelto a querer. Muchos momentos buenos y otros no tan buenos. Ha merecido la pena compartir estos cuatro años a su lado. A pesar de todos los obstáculos, de situaciones, de gente, de cosas... No lo cambio por nada ni por nadie del mundo. Él es la persona que me complementa, el único pendiente de mí las 24 horas del día. Con solo una mirada sabe si estoy triste o es el día más feliz de mi vida. Es mi apoyo. Es él quien consigue sacarme una sonrisa cuando más enfadada estoy, es capaz de hacer los problemas tan pequeños que sin darme cuenta desaparecen en segundos. El verbo querer se queda corto para describir todo esto, es mucho más. Solo puedo decir gracias. Gracias por aparecer en mi camino, por hacerme los días más llevaderos, la vida más intensa. Gracias por cada sonrisa que me has sacado, por cada mirada cómplice, por cada abrazo cuando más lo necesitaba. Gracias también por decepcionarme alguna vez que otra porque por ello me he hecho más fuerte. Gracias por no rendirte nunca, por aguantarme, por quererme de esa forma tan especial. Sé que nadie hubiera sido capaz de hacerlo mejor que tú.

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