sábado, 10 de abril de 2010

Estúpida

¿Paso? ¿De verdad paso de todo? Como me gustaría... Las cosas no se pueden forzar, si algo no puede ser pues no puede ser. Un día y otro y otro, y falsas ilusiones, falsas esperanzas, falsas promesas, y nueva decepciones. Un esfuerzo, sí. Porque quiero hacerlo, porque me gustaría que todo fuera como antes. Me cuesta, pero lo hago. Lo hago para poder ser feliz, pero si aún así no voy a ser capaz de alcanzar nunca la felcidad, ¿para qué estoy perdiendo el tiempo? Si en el fondo yo sé que nada va a cambiar. Ni una más, dije. Ni una lágrima más, prometí. Ingenua. No es cosa de un día o de dos. Es cosa de meses. Meses esperando. Meses viendo que no pasa absolutamente nada. Meses comprobando que esas promesas no eran más que eso, palabras. Palabras adecuadas elegidas para decir en el momento adecuado. Palabras que no valen nada. Palabras que sólo sirven para calmar la situación en uno de esos momentos de desesperación. Palabras que se olvidan. Palabras que nunca se convertirán en algo más que eso. Quiero ver cosas donde no las hay y así no se puede. Yo creo que ya aguantadado bastante, he aguantado lo inaguantable. Voy a dar la última oportunidad, pero esta vez será para mí. Sí egoísta. Ya está bien, voy a ser yo, después yo y por último yo. Porque si no miro yo por mí, ¿quién lo va a hacer?

viernes, 26 de marzo de 2010

Perdona

Habitación añil. Ella.
De repente. Bip bip.
«Mi amor, mañana pasaré a buscarte a las 7. Tengo 1 sorpresa para ti. Siempre dices ke no soy romántiko. Pero ¡para nstro aniversario t sorprenderé!»
Ella lee el mensaje. Es verdad. Mañana es nuestro aniversario. El primero. Demonios. Pero esta noche no podemos pasarnos, mañana tengo control a primera hora. Lo veo venir, me quedaré dormida. Jo. Esta tarde tengo que comprarle un regalo. ¿«Dormida»? ¿«Tengo que»? ¿«Un regalo»? Pero ¿qué estás diciendo? Eh, pssst, te acuerdas, ¿verdad? Es aquel por el que te morías el año pasado. Ese que tiene unas espaldas anchas y ojos de bueno. Ese que tanto les gusta a tu madre y a tu tía. ¿Entendido? Y ése es... ése. Y hoy hace un año que estáis juntos. Tendría que ser «quiero comprarle un regalo», o mejor dicho «el» regalo. ¿Y a quién le importa si nos dan las seis de la mañana? Ya, así es como tendría que ser. Todo un darnos igual. Y felicidad y locura y ganas de correr, de gritar... Y de amar a tope. En cambio, no es así. Pero ¿por qué estoy así? Pienso en dormir en lugar de ponerme contenta por el hecho de salir. Quiero amarlo. Pero no, no. No se dice así. Se dice «lo amo» y basta. La chica corre a su habitación y abre el armario. Una, dos, tres, cuatro perchas con bonitos vestidos cortos colgados. Pero lo que falta no es dónde elegir, sino el deseo de ponerse guapa para él. Luego se detiene a mirarlos uno a uno. Los acaricia con la mano. Se detiene un momento ante uno amarillo y azul, con pequeños dibujos de tipo oriental. Su preferido. Intenta imaginarse vestida de ese modo ante él, en el restaurante. Se estruja la imaginación buscando un regalo que comprarle. Pero no hay alegría. No hay estremecimiento. No hay nada. Silencio. Miedo. Oscuridad. Y se echa a llorar con rabia. Llora porque no siente lo que le gustaría sentir. Llora porque a veces no hay culpa y no quisieras hacer sufrir a nadie, pero te sientes malvada, desagradecida. Preguntas, demasiadas preguntas para ocultar la única verdad que ya conoce. Pero otra cosa es admitirla. Admitirla significa doblar en la próxima esquina y coger otro camino. Luego se busca. Se mira en el espejo. Pero no se encuentra. Es otra.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cosas que suenan a olvidar

Por fin, pasaron las semanas de agobio, de estudiar a todas horas, de nervios... Pero durará poquito, lo peor está por venir. Pero bueno voy a relajarme a "no agobiarme, a tomarme la vida con filosofía", una vieja frase que me trae tantos recuerdos... Dos días, una pequeña escapada, Salamanca. Para cambiar de aires. Único viaje de este año, un poco triste teniendo en cuenta que es el último (o eso quiero creer). Nos quitaron la ilusión de Londres, cosas que pasan. Y bueno no creo que nada supere París, inolvidable, irrepetible. Aunque hubieramos ido a London no hubiera sido igual, faltaría mucha gente. Pero bueno Salamanca no está tan mal, algo es algo. Último año, no quiero pensarlo. ¿Qué vendrá después? Esta mañana he estado en las jornadas de puertas abiertas de la universidad, imaginarme que al año que viene yo estaré merodeando por los pasillos de la facultad de educación me parece tan ¿lejano?, ¿raro? No sé es que no me veo. Se va acabando una etapa de mi vida para comenzar otra. Lo nuevo, lo desconocido no me gusta. Me da miedo por lo que me pueda encontrar, pero a la vez quiero vivir esa experiencia, la experiencia de ser universitaria. Todo el mundo dice que es la mejor estapa de la vida, no sé por qué será y lo voy a averiguar, porque yo también quiero contar a la gente mi inolvidable etapa. Yo también quiero saber cómo es. Últimamente pienso mucho, demasiado creo, en mi futuro, en lo que voy a hacer. Lo intento planear todo. Será porque en el instituto nos están mencionando cada dos por tres selectividad, universidad. Desde el primer día que pisé el instituto no han parado hablar de junio. Me estoy agobiando con ese tema, mejor dicho: me están agobiando. Estoy deseando que lleguen esos días porque no aguanto a ningún profesor. Por otra parte no quiero porque son muchas cosas, muchos recreos, muchas risas, muchos desayunos, muchos, muchísimos recuerdos. Que esto se acaba y cada uno por su lado, que si a Salamanca, que si a Córdoba... Para mí significan mucho. Y no me quiero imaginar el día de la graduación. Recordaré mil momentos con una gran sonrisa, porque otra cosa no, pero sonrisas miles. Una palabra que lo resume todo G R A C I A S.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Podría haber sido mejor

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¿Por qué todos los sábados de carnaval son un asco? Está comprobado, siempre tengo que esperar al lunes. No han estado mal, pero han dejado mucho que desear... Será fácil superarlos el año que viene.
ADIOS CARNAVAL 2010!

lunes, 1 de febrero de 2010

Cosas que me hacen sentir bien

Un beso inesperado, una canción que me haga bailar, que me demuestren las cosas que se dicen, esforzarme y obtener buenos resultados, que me hagan sonreír, ver llover desde mi ventana, una mirada que lo diga todo, recordar tiempos pasados, imaginar tiempos futuros, las caricias en la espalda, una llamada de teléfono, dormir en invierno arropada en mi cama, cantar en la ducha, un mensaje inesperado, describir lo que siento, sentir que me necesitan, sentir que hago falta...
Son las pequeñas cosas las que me hacen sentir bien, pequeñas cosas al alcance de cualquiera, pequeñas cosas de las que sólo me doy cuenta yo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Mil cosas todavía

Me quedan mil abrazos por darte, mil historias que escucharte, mil cosas que decirte... ¿Y a ti?, a ti mil besos que darnos, mil sonrisas que regalarnos, te queda por conocer a un bisnieto que ya está en camino, te quedan... te quedan mil millones de cosas más. Yo no me puedo hacer a la idea de que nunca más te vaya a escuchar, ni siquiera me hago a la idea de como estás. Mi mente sigue pensando que tu estás en el pueblo con tus cosas y que cuando vaya iré a casa a verte y tú estarás al calor del brasero. Todos te echamos de menos y queremos que todo esto pase ya, todo el mundo nos llama todos los días para preguntar por ti, todos se acuerdan de ti, mucha gente te echa en falta. Yo, que me creía algo fuerte, cuando nos enteramos de todo,no fui capaz de verte, no podía verte así. Pero pensé que tú hubieras venido a veme a mí y se que te haría ilusión que yo estuviera allí, contigo. Asi que fui, te di la mano y aunque no me vieras yo sé que tu sabías que estaba allí contigo porque me la apretabas. No me salían las palabras. Prometeme que vas a volver a hacerme reír cuando digas palabras que solo tú entiendes, prometeme que voy a volver a comer esas comidas que solo te salen a ti... Sé que eres fuerte y que vas a luchar y que más tarde o más temprano, no importa esperaremos lo que haga falta, volverás a abrir esos ojitos.

miércoles, 6 de enero de 2010

Año nuevo, misma vida

Las cosas, las personas, no cambian de un día para otro, ni de una semana para otra, ni de un mes para otro, ni si quiera de un año para otro. Las palabras al final el viento las aleja...

Se me fue la cabeza, se me fue pensando que el amor me daba otra oportunidad, no quise darme cuenta, no quise comprender llegué hasta confundir la ficción y la realidad. Se me fue la cabeza, se me fue, apenas sostuvimos lo que hoy es el amor, he visto por momentos mi ilusión envejecer soy deafinamiento sin un afinador. Y se me fue la cabeza se me fue, que pena que un intento se me quede en el intento, de momento yo estoy vivo de momento vivo muerto, en medio de tu océano soy barco de papel.

¿Día de Reyes?