martes, 22 de febrero de 2011

Desilusión me ha venido a ver

Me quiero hacer la fuerte pero no lo soy. Sé sincera, haz lo que quieras en cada momento. No hagas cosas que sabes que no puedes, no digas cosas que no puedes cumplir. Y hoy he vuelto a caer. Todos mis principios han vuelto a tocar fondo. No puedo, lo he comprobado muchas veces. Poco a poco voy haciéndome un poco más a la idea, pero no lo consigo del todo. Alguien me dijo alguna vez que me desvíe cuando me apetezca, que coja un pequeño atajo para olvidarme un poco de todo, para coger fuerzas. Pero que coja los desvíos que coja, nunca me olvide de cual es mi carretera principal. ¿Cómo olvidarme de esa carretera principal? Es imposible. Por muchos atajos que me aparezcan a lo largo del recorrido, atajos tendadores, fáciles y exentos de problemas, yo solo quiero mi carretera, la misma que está llena de baches, curvas, enormes bajadas y alguna que otra subida. Esa persona tenía razón. Me hizo mirar las cosas desde otra perspectiva. Pero yo no tengo tanta fuerza de voluntad. Nunca suelo perder la esperanza, hasta que me llevo el palo. Por eso tantas desilusiones. No debería implicarme tanto. Soy así y no puedo cambiar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Estoy cambiando

Y es que lo que pasa es que estoy cambiando, y me gustaría que cambiaras conmigo. Últimamente no sé qué pasa, me siento rara y no me siento bien conmigo. Y es que lo que pasa es que estoy cambiando,y me gustaría que cambiaras conmigo. Sabes amor que hemos hablado, y no sé que pasa que no conseguimos, y no digas que no, hoy no, hoy no digas que no,hoy no, que no vienes hoy conmigo. Trato de decirte cómo me siento, creo que estamos parados en el tiempo... Y los días pasan, pasan corriendo y tú y yo seguimos con el mismo cuento. Yyo sé que quieres escaparte, pero a mí, mi vida, no puedes engañarme. Esta batalla es de los dos, y vamos a ganarla tú y yo. Y no sé si esto que hacemos estará mal o bien, sabes que hoy llegamos a la meta, hoy amor. Esta batalla es de los dos, y vamos a ganarla tú y yo.

sábado, 5 de febrero de 2011

Happily

Si me caigo 100 veces, 101 me levanto. Cambiar mi filosofía de vida. Restar importancia a las cosas insignificantes. Saber controlarme en momentos difíciles. Sonreír cuando algo va mal. Ser feliz, en definitiva. Alejarme de los problemas. No pensar. Vivir el momento. Disfrutar. Quiero saber cómo es vivir sin preocuparme a cada segundo por todo, cómo es tener la mente apagada, aunque sólo sea por unos instantes. He comprendido que no vale la pena amargarse por algo que no tiene la más mínima importancia para otras personas. ¿Sufrir?, ¿para qué? A nadie le importa, nadie lo siente, solo yo. No queda a penas nada para que acabe esta cuarentena... Necesito salir, olvidar, un poco de locura y despreocuparme de todo. Lo tengo decidido. Por una vez voy a pensar en mí. Quiero ser egoísta. Brindaré por mi felicidad. Creo que algo más que esto me merezco. No puedo estar sobreviviendo a base de sueños, de falsas esperanzas y de efímeras promesas que pronto se olvidan. Las palabras se las lleva el viento, pero los hechos son los que se quedan grabados para siempre en ese extraño chip que tenemos en la mente. Extraño, tan extraño que a pesar de ser nuestro, de ser nosotros quienes lo manejamos, muchas veces nos juega malas pasadas. De repente empiezan a reproducirse cosas que creías olvidadas, vuelve a reiniciarse todo y vuelves a ver una y otra vez la película de tu propia vida. Con el paso del tiempo he llegado a comprender muchas cosas, y estoy casi segura de que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Las casualidades son sabias, las cosas pasan cuando tienen que pasar y por un casual somos lo que somos. Confío en el poder del paso del tiempo y sé que tarde o temprano todo lo que tenga que pasar, pasará. No hace falta mover un dedo. Las aguas siempre vuelven a su cauce. Esta vida solo la podemos disfrutar una vez, y si no somos felices con 19 años, ¿cuándo lo vamos a ser? Todo es demasiado bonito para estropearlo por una tontería.

domingo, 16 de enero de 2011

Gira continuamente

Solo somos gente, gente, mucha gente, que sonríe y que llora por dentro, que se fue y que hoy echas de menos. Gente que te quiere. Gente que te hiere. Gente que esta sola aunque haya mucha gente. Que defiende la desigualdad. Que esta enferma de imbecilidad. Que desmiente con lo que promete. Gente dominante. Gente indiferente. Mucha gente.

sábado, 15 de enero de 2011

Tiempo

La verdad me da igual si esto lo lee alguien o no lo lee nadie. No escribo para que la gente lo lea. Me basta con que una sola persona lo vea. Simplemente escribo para desahogarme, para soltar todo lo que tengo dentro cuando tengo la sensación de que si no lo suelto voy a explotar. No sé por qué, bueno sí, sí lo sé, estoy llorando como una imbécil. Es por todo y por nada a la vez. Cosas que no tienen demasiada importancia, pero me afectan mucho. Estoy agobiada, tengo miedo, estoy confusa... Y nadie, NADIE me ayuda en nada. Lo que necesito es simple, es sencillo, pero no lo tengo. La verdad no creo que lo vaya a tener nunca. La vida está llena de ciclos, uno tras otro. A veces peores, otras mejores. Todo empieza y todo acaba, tanto lo bueno como lo malo. A veces deprisa, otras despacio. Ahora mismo, un ciclo malo. Quien sabe, alomejor me levanto mañana y lo veo todo diferente y pienso que me he estado comiendo la cabeza por una gran tontería (como me suele pasar el 90% de las veces), pero ahora, en este momento, lo considero importante. Soy muy dependiente, de todo. Sé que tengo muchos defectos y que tengo que cambiar, pero sinceramente, ¿para qué? ¿Para qué voy a esforzarme en cambiar si no me va a servir para nada? Si nada va a cambiar las cosas. Rectificar es de sabios, parece fácil, pero muy poca gente lo sabe hacer. Las cosas cuestan mucho y nada se consigue de la noche a la mañana por arte magia. Quien algo quiere, algo le cuesta. Nada en la vida es fácil.

viernes, 14 de enero de 2011

Vicente Aleixandre

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

jueves, 6 de enero de 2011

Miedo a amar

¿Qué puede haber más hermoso? ¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír. El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra "nunca". Qué tengo que ver yo con tu pasado, yo soy una variable enloquecida de tu vida. Pero no voy a convencerte de ello. El amor no es sabiduría, es locura...