sábado, 15 de enero de 2011

Tiempo

La verdad me da igual si esto lo lee alguien o no lo lee nadie. No escribo para que la gente lo lea. Me basta con que una sola persona lo vea. Simplemente escribo para desahogarme, para soltar todo lo que tengo dentro cuando tengo la sensación de que si no lo suelto voy a explotar. No sé por qué, bueno sí, sí lo sé, estoy llorando como una imbécil. Es por todo y por nada a la vez. Cosas que no tienen demasiada importancia, pero me afectan mucho. Estoy agobiada, tengo miedo, estoy confusa... Y nadie, NADIE me ayuda en nada. Lo que necesito es simple, es sencillo, pero no lo tengo. La verdad no creo que lo vaya a tener nunca. La vida está llena de ciclos, uno tras otro. A veces peores, otras mejores. Todo empieza y todo acaba, tanto lo bueno como lo malo. A veces deprisa, otras despacio. Ahora mismo, un ciclo malo. Quien sabe, alomejor me levanto mañana y lo veo todo diferente y pienso que me he estado comiendo la cabeza por una gran tontería (como me suele pasar el 90% de las veces), pero ahora, en este momento, lo considero importante. Soy muy dependiente, de todo. Sé que tengo muchos defectos y que tengo que cambiar, pero sinceramente, ¿para qué? ¿Para qué voy a esforzarme en cambiar si no me va a servir para nada? Si nada va a cambiar las cosas. Rectificar es de sabios, parece fácil, pero muy poca gente lo sabe hacer. Las cosas cuestan mucho y nada se consigue de la noche a la mañana por arte magia. Quien algo quiere, algo le cuesta. Nada en la vida es fácil.

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