domingo, 19 de diciembre de 2010

¿Dulce Navidad?

Diciembre. Época de regalos, de lucecitas por todas partes, de compras, de ilusión, de frío, de comer a todas horas y supuestamente de felicidad. Serán unas navidades algo difíciles... por todo en general. Nada de dulces, más bien algo amargas. Faltará alguien, alguien muy muy especial. Sigo sin acostumbrarme a pensar que no va a volver a estar... Me tiraré encerrada día sí y día también intentando prepararme los malditos exámenes que están a la vuelta de la esquina. No me queda tiempo para nada y me empiezo a agobiar. No tengo ni idea de nada, y la verdad, no estoy muy segura de cómo voy a escapar de ellos. Estoy bastante perdida. No sé por dónde empezar. Pensar que voy a estar amargada hasta febrero y que no voy a poder celebrar mi cumpleaños me hace venirme abajo. Últimamente me da mucho por pensar en mi futuro. Otra vez estoy perdida. No sé qué es lo que realmente quiero. A veces me imagino dentro de algunos años con la carrera acabada y otras muchas pienso que no voy a ser capaz de tirar para adelante. Es pronto, demasiado, para tirar la toalla, pero ¿y si no he sabido elegir bien mi futuro?, ¿y si yo no valgo para esto? Me da miedo estar perdiendo el tiempo, y dentro de poco arrepentirme de todo. Voy a hacer todo lo que pueda, eso lo tengo muy claro, lo que no tengo tan claro es si podré superarlo, si me sentiré satisfecha conmigo misma. Espero haber tomado la decisión acertada. Si descubro que no sirvo para esto, me queda el consuelo de haber vivido una experiencia inolvidable y de haber podido conocer a gente nueva, gente que me ha hecho sonreír y me ha hecho ver que soy importante. Haber podido sentir cómo es ser independiente, convivir con otras personas que no son mi familia y haber cambiado de aires.

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