lunes, 21 de febrero de 2011
Estoy cambiando
sábado, 5 de febrero de 2011
Happily
Si me caigo 100 veces, 101 me levanto. Cambiar mi filosofía de vida. Restar importancia a las cosas insignificantes. Saber controlarme en momentos difíciles. Sonreír cuando algo va mal. Ser feliz, en definitiva. Alejarme de los problemas. No pensar. Vivir el momento. Disfrutar. Quiero saber cómo es vivir sin preocuparme a cada segundo por todo, cómo es tener la mente apagada, aunque sólo sea por unos instantes. He comprendido que no vale la pena amargarse por algo que no tiene la más mínima importancia para otras personas. ¿Sufrir?, ¿para qué? A nadie le importa, nadie lo siente, solo yo. No queda a penas nada para que acabe esta cuarentena... Necesito salir, olvidar, un poco de locura y despreocuparme de todo. Lo tengo decidido. Por una vez voy a pensar en mí. Quiero ser egoísta. Brindaré por mi felicidad. Creo que algo más que esto me merezco. No puedo estar sobreviviendo a base de sueños, de falsas esperanzas y de efímeras promesas que pronto se olvidan. Las palabras se las lleva el viento, pero los hechos son los que se quedan grabados para siempre en ese extraño chip que tenemos en la mente. Extraño, tan extraño que a pesar de ser nuestro, de ser nosotros quienes lo manejamos, muchas veces nos juega malas pasadas. De repente empiezan a reproducirse cosas que creías olvidadas, vuelve a reiniciarse todo y vuelves a ver una y otra vez la película de tu propia vida. Con el paso del tiempo he llegado a comprender muchas cosas, y estoy casi segura de que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Las casualidades son sabias, las cosas pasan cuando tienen que pasar y por un casual somos lo que somos. Confío en el poder del paso del tiempo y sé que tarde o temprano todo lo que tenga que pasar, pasará. No hace falta mover un dedo. Las aguas siempre vuelven a su cauce. Esta vida solo la podemos disfrutar una vez, y si no somos felices con 19 años, ¿cuándo lo vamos a ser? Todo es demasiado bonito para estropearlo por una tontería.domingo, 16 de enero de 2011
Gira continuamente
sábado, 15 de enero de 2011
Tiempo
viernes, 14 de enero de 2011
Vicente Aleixandre
Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.
Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.
jueves, 6 de enero de 2011
Miedo a amar
¿Qué puede haber más hermoso? ¿Qué riesgo mayor vale la pena correr? Con lo bonito que es entregarse a la otra persona, confiar en ella y no pensar en nada más que en verla sonreír. El amor más hermoso es un cálculo equivocado, una excepción que confirma la regla, aquello para lo que siempre habías utilizado la palabra "nunca". Qué tengo que ver yo con tu pasado, yo soy una variable enloquecida de tu vida. Pero no voy a convencerte de ello. El amor no es sabiduría, es locura...